Juan Iscar

Surge un canto

 

Surge un canto de la tierra;
brota de los manantiales
y se admira de la luz
clara y limpia
de la tarde.
El canto rodea tu cuerpo
desde los ojos al talle.
Como mimbre junto al río
se dobla para abrazarte.
Grito armónico que cuenta
la historia de aquella tarde
en que se abrieron las nubes
y corrieron las canales
y los pájaros cantaron
y volaron los zorzales
desde los campos de trigo
hasta azules olivares.
Es así, decían, así
se han de expresar los cantares.
De las tripas y el coraje
saldrán recuerdos y males,
con la emoción que has vivido
y entregas a tus iguales.
Es runruneo del agua
que abraza los pedregales,
de rocas que han arrastrado
recuerdos y soledades.
Oye estos cantos que embargan
almas que tienen pesares
que son bendición de Dios
para mostrar sus bondades.
Con flema cantad las penas,
con sinceridad los males,
que así se irán por el mundo
buscando donde quedarse.
Y si cantáis alegrías
decidlas por todas partes
para que la gente vea
que hay una vida delante
que merece ser vivida
y está esperando mostrarse.