Mi mirada de mujer en Chañaral
La primera vez que me encontré con Chañaral fue un 2013.
Había decidido habitarte, a qué habitaras dentro de mi. Y fue y es por amor .
Estaba en la expectativa. Un nuevo sueño, un nuevo país
Nueva familia que, al principio, me abrió los brazos.
Vi su desierto, su mar, un poblado lleno de colores.
Después vino el mirar profundo.
Y ahora me devoró el mar, lo observo desde la ventana de Barquito.
Salgo a caminar ante el asombro de sus cerros, con esa magia de distintos colores.
Una población que se levanta ante toda contingencia, unida las situaciones de la vida.
Y me encontré en esta paz. En es mundo, diferente a todos, que no me deja morir. Sí, éste es mi lugar. Ya me conmoviste. Este viento que besa mi cara y me habitas en cada momento, muy lejano para muchos... Un punto en el espacio.
Trato de tragarme todo este paraíso. Y aquí continúo mi caminar, mi amor, mi ser.
Y me gusta esta calma, este estar suspendido en el espacio. Aquí he podido ser yo, y amar con todas mis fuerzas, y desgastarme dentro de mi y volver a surgir.
Aquí aprendí a ser fortaleza y amiga.
Gracias por lo que me has brindado querido Barquito, querido Chañaral.