Maria.L.

Donde el pincel no llega

Las rosas blancas, las rojas o las rosadas

Mucho tienen que envidiar a tu mirada.

Ni sus ramas tan largas y tan majestuosas

Se igualarán con tus maneras amorosas.

 

Que queden inmortalizadas en la vida,

Como flores detenidas y sin herida.

Mas yo a ti te prefiero, presente y muy viva,

Pues eres raíz eterna que en mi pecho anida.