Las rosas blancas, las rojas o las rosadas
Mucho tienen que envidiar a tu mirada.
Ni sus ramas tan largas y tan majestuosas
Se igualarán con tus maneras amorosas.
Que queden inmortalizadas en la vida,
Como flores detenidas y sin herida.
Mas yo a ti te prefiero, presente y muy viva,
Pues eres raíz eterna que en mi pecho anida.