DE RETORNO AL AGRESTE PARAJE
Y entonces despertó el rayo de luz
que atravesó de repente la maraña
de nubes e impactó sobre el lomo
de la feliz cordillera, que se alegró
mucho con el juego de luces y sombras,
con los pasajes oscuros que alternaban
con los muy soleados en una danza
continua. Y entonces la luz generosa
y espléndida animó sobre todo los altos,
los picos de la sierra, las mesetas,
las copas de los pinos, y el sentido del olfato
se extendió poderoso, con codicia,
y se quedó sin respiración o casi
al contacto con las docenas de aromas.
Y en cuestión de un momento,
se pusieron a lucir con mayor entusiasmo
los hierbajos humildes de ribazos,
cunetas, y como con audacia,
como a la vez intrépidos y compungidos.
El extenso cielo azul quedaba todavía
al otro lado de la maraña de nubes,
pero se había formado como
una interconexión frágil,
de escasos instantes, ya mortecina al nacer
tras una difícil correlación de fuerzas,
con aquel rayo de sol tan agresivo
que aumentaba lo nítido en los perfiles
abarcando las cimas y hasta también
una gran parte del valle.
De repente estallaba un apoteosis
suave y sugerente,
o se estabilizaba sobre la superficie
irregular y silvestre.
Gaspar Jover Polo