Noto tierno del silencio su murmullo
como llega acariciándome la frente
y a pesar de estar callado, de repente
oigo voces mas sabiendo que está mudo,
caen de lado sus palabras como acero
que templado sin ruido se adormecen,
noto el frío del silencio como nieve
que en mi cuerpo sin pedirlo, cae del cielo.
Son momentos que la calma está presente
y que hace de su reino rey silencio
y las voces a su paso caen inertes
como hojas desprendidas por el suelo
noto en mi, esa paz que se mantiene
con murmullos casi sordos en el tiempo,
esos gritos que dejaron suaves ecos
de palabras que olvidadas buscan muerte.
Una excusa disipada por el viento
un paréntesis de nada, y de un siempre
con sonidos que gotean persistentes
y se duermen de la mano del silencio,
un oasis donde mueren los sonidos
una calma que me colma de la nada
eso siento, esa paz que culmina mi universo
y el descanso que me quita del peligro.
Noto cerca las palabras sinuántes
que traspasan las cortinas y los muros
como gotas de agua clara de un sepulcro
que se agitan por el aire palpitantes,
es mi reino es mi casa, mi refugio
el sonido que el silencio me transmite
son las pausas de las voces, cicatrices
que el ruido fue dejando en horas grises.