Como un estigma
se impone a mí la dificultad
atado a este sino cada noche
debo establecer el orden
relativo del cielo
cuando se sabe que las estrellas
mudan de aspecto de sitio
y hay pájaros de bruma
que flotan como amenaza nocturna
desquiciando cualquier sumatoria
¿acaso no es por todos sabido
que los videntes no son dados
a discursos ni a la repetición?
En fin
son tantas faenas arduas
sin término preciso sin plazo
de entrega
cabe inquirir:
¿porqué el afán inaudito
mientras puedo hacerme mar o tormenta
y que otro gane mi sitio?