dalamon

\"CAMBIO\" ... ¿¿Y (a)FUERA??

 

SOBRE EL CAMBIO PERSONAL PROFUNDO Y SERIO

Desde el impulso hacia un racional, pasional y humano Proceso

 


¿Cambio? ¡y (A)fuera!: 
esa mi historia, ANTES era.
Lo quería, lo necesitaba 
pero desistía cuando apenas me cansaba

La razón, la verdadera 
era que me impulsaba una quimera:
hacer un cambio que fuera épico y dramático: 
uno que fuera de alcance, en realidad estuviera

Lo sentía necesario, 
lo concebía y casi a diario;
lo intentaba, pero fracasando: 
con solo el impulso me terminaba desgastando

Y encontré una otra manera 
y que a la que a mi verdad igual respondiera
pero que automática, tanto no fuera 
sino que mediatizada pero racional y meditada fuera

Y cambié a pasión e impulso por conciencia y por una pasión ya sin apuro:
encontré que paso a paso el camino iba yendo ya más seguro

Me propuse no ser duro al imponerme mis imposibles
abrazando a lo que sé que puedo y descartando lo inasequible

Prescindí de elocuencias, de trascendencias espectaculares:
y dejé de anunciar mis cambios, tanto en redes como a amigos y familiares

Me sentí más liberado, y por no urgido ¡mejor enfocado!
en concebir el cambio necesario pero diseñándolo racional y pautado

por los hitos que a mi alcance, que me respetasen sin que me canse
y logré pasos chiquitos pero al fin al cabo un verdadero avance

Hoy me veo en un sendero que tiene rumbo y al que hollo a pleno:
hoy me abrazo en lo que puedo sin olvidar lo que también requiero.

Y aquí estoy, hoy, caminando hacia un cambio que es mecesario:
uno basado en me respetando, siempre, y eximiéndome de elementos foráneos

Soy quien soy mas voy cambiando, y me motiva ese quehacer algo bueno:
el seguir así avanzando en conocerme y en ser más completo y humano, por supuesto.

Ya no hay drama ni exitismo; pero hay pasión y sobre todo conciencia de mí mismo:
hoy soy más aún mi mejor amigo, y a cada cambio que logro me confirmo siendo El Mismo

el que un ser en evolución, el que vive a su pasión no cual tsunami ni inundación:
sino como un río manso, profundo y tranquilo, el que en su discurrir encuentra de ser Su Mayor Razón.

- . - . - . - . - . - . - . - . -

(SIGUE: Prosa reflexiva analítica sobre el asunto de arriba)

Apuntes sueltos para una ética más madura del cambio personal

  1. Breve Presentación Prologar

Del impulso al proceso

No por falta de voluntad, sino por exceso de ilusión mal ubicada.

Busca algo más simple y más difícil:pensar mejor el cambio humano.

Más diseño, más comprensión, más repetición posible.

sino de empezar algo que un ser humano real pueda sostener.

Migrando amorosa y suavemente

 
 

De «la próxima vez sí» a lo que, silenciosamente, empieza a perdurar.

  1. Concepto y perfilado del proceso

Hay una forma recurrente —y culturalmente celebrada— de decidir cambios importantes en la vida: tal forma es una que suele nacer del hartazgo, del exceso; de la culpa acumulada o incluso del desencanto con uno mismo.

Es, en sí una forma intensa, emotiva;energéticamente convincente (se la siente bien: se la vive alentadora y promitente: se la visualiza halagüeña)… Y, precisamente por eso, resulta, analítica y estadísticamente comopoco fiable.

Y esto no es así porque ella carezca de honestidad, sinoporqueconfunde el deseo de cambiar con la capacidad real de sostener un cambio.

La experiencia cotidiana, la cual confirmada además por décadas de estudio por parte de especialistas, del comportamiento humano, ambas muestran que muchos de nuestros intentos más fervorosos de cambio fracasan ya no por falta de voluntad, sino que lo hacen poruna mala comprensión de cómo funciona el cambio, en los seres humanos concretos, de carne y hueso: vale decir limitados en sí mismo y situados en un aquí y ahora específico.

Este texto no es ni una improvisación ni una propuesta liviana: es producto de la experiencia personal y de terceros, aprendida; y se ha nutrido de mucha reflexión, propia y también ajena, importada: el mismo, verán, el mismo no propone como eje ni el entusiasmo ni el planteo de asumir como sustento del tal, del cambio, a una disciplina heroica.

Propone algo más modesto; y, por eso mismo, en la expectativa general y en la práctica consumada personal y o al alcance, así y por ello más eficaz: se tratará de transitarun pasaje consciente, desdela motivación emocionada haciauna estrategia racional, la que personal y sobre todosostenible.



 
 

1.Comprender antes de decidir

El primer gesto a señalar, este maduro por no ser impulsivo sino que proponedor de un acto reflexivo: el primer gesto no es actuar ya, sino en cambiodemorar: mediatizar, sofrenar el impulso y enfocarse con conciencia, en la situación.

Cuando el malestar -frecuente motor- alcanza un cierto umbral, allí suele aparecer una urgencia psicológica que nos empuja a“hacer algo ya”.

Pero el malestar, por sí solo,no es un buen consejero estratégico: es un avisador perfecto de una urgencia, y no el mejor compañero para la elaboración.

El malestar es una señal, y sí hay que tenerlo muy en cuenta; pero él no es, no debería ser, a los efectos de lo que nos proponemos tanto esclarecer aquí como a los tales de una acción concreta personal asociada, el malestarno es una orden.

Conviene, entonces, en el fragor del primer impulso, conviene registrar qué es lo que nos incomoda: ponerle palabras, dejarlo decantar. Esta mínimo inicial «parate» no tiene por objetivo negarlo, sino que él se introduce paraevitar que él, que el impulso sin procesar se transforme «ya» en una decisión típicamente grandilocuente, que fundamentalmente solo busca (y hallará, en el mejor de los casos) un alivio inmediato.

Toda transformaciónsostenible, -lo que procuramos mostrar posible aquí-ella empieza cuando la emoción ya no grita ensordeciéndonos: empieza inmediatamente, cuando la oímos con atención, en el contexto de un profundo y calmo -e innovador- diálogo interno.

2.Renunciar: a la fantasía del cambio total

 
 

Uno de los errores conceptuales más persistentes que se suelen dar es el de suponer, con cierta liviandad optimista, es suponer que los cambios importantes ocurren por medio de saltos, por rupturas, por sustitución súbita de una práctica, conducta, visión y hábito internalizado con peso específico en nuestra identidad ¡por otra!: y en forma volitiva y sumaria.

Esa fantasía es reconocible, probablemente por casi todos, si somos honestos; y es además comprensible, humana diría: pero no es muy realista.

Los cambios humanos reales no se parecen a conversiones, sino que se presentan como siendo más bien sendosdesplazamientos lentos; vale decir, pareciendo ser o siendo modificaciones de conducta que, con el tiempo como insumo y con el debido proceso como materia prima esencial, así, al final de cuentas reconfiguran la percepción propia de uno mismo.

Aceptar esto, ahora aquí y más en la flagrancia de una situación; aceptar esto no es resignarse, no es tender ni conformepor yendo a poco: es, en cambio, esdejar de exigirle a que redondearemos -ya comenzamos-como siendo un proceso, lo que solo es, verdaderamente, producto de una ilusión: una parte que no le es propia, y que sí le pertenece al relato épico auto construido para ensayar un cambio.

3.Valorar lo gradual: no como concesión, sino como inteligencia

Lo gradual suele asociarse a la tibieza, a lo temeroso, a andar con pies con demasiado plomo: cuando en realidad lo que es, veremos, esuna forma superior de ambición, de logro de cambio: y es una que quiere durar, y que tiene la conciencia clara de lo que resulta al lo apresurar.

 
 

Un cambio profundo, de conducta, de actitud, incluso uno desde un hábito profundamente enraizado en nuestra forma de ser (una impronta, incluso); dicho cambio procurado, si se lo encamina a uno bien diseñado, él empieza porabandonar las ansias extremas y maximalistas: por manejar, así una expectativa, y porun planteo de resultados que esté más bien por debajo de lo que creemos que podemos hacer; y no por encima.

Es natural que refunfuñemos interiormente ya solamente ante este incipiente planteo. Pero aclaremos algunos aspectos que nos ayudarán a salir de la lógica habitual de sentirnos impelidos o empujados por el hábito, para encarar con probabilidad de éxito al tal proceso que se viene perfilando.

Esto que se propone no se lo planta aquí porque se subestime la capacidad propia de cambio: se hace como medida de cura en salud, en la medida en que adoptándolo, asíse respeta la fragilidad harto comprobada de la constancia en sostener el intento de cambio.

El progreso auténtico suele ser silencioso al inicio. Sucede, pasa, se da: pero -aún- NO entusiasma,NO deslumbra,NOda para ser tema de conversación.

Y justamente espor eso que, silente, él mismose vuelve repetible.

4.Diseñar el cambio: y como conducta -no como promesa

Decidir “ser más disciplinado”, “ordenar la vida” o “cambiar definitivamente” puede resultar inspirador, sí; pero es una decisión que persé y aislada, es poco menos que inútil; desde el punto de vista práctico operativo que estamos comenzando a avizorar y a plantear.

El cambio comienza cuando se define (y no solo se decide sino que se implementa «un hábitat» interno, íntimo, en donde este probablemente sí sobreviva),el cambio comienza a ser uno tal, cuando se define una conducta concreta: una limitada, una modesta, una acotada; una observable, y sobre todo, con alta probabilidad de serrealizable: incluso cuando nos vuelva a pasar, como seguramente lo hará, de dudar de ello, de su sustentabilidad«en .. un día malo: enun día de esos .. ».

 
 

No se trata -niasí niaquí niahora de demostrar carácter: sino que sí se trata dediseñar una acción concreta, pre meditada, madurada y visualizada al alcance, que tenga así más probabilidades de ocurrir, como hito de cambio ya, que de ser abandonada: por pérdida del impulso que da la ilusión de lograr ya, un cambio profundo, épico e identitario.

El criterio es simple y es exigente a la vez

«..si temo o coreo o sé, que no puedo sostener esto cuando estoy cansado, o desmotivado o saturado, entonces ¡no está bien pensado como hito factible!: y habrá que repensarlo ..».

5.Confiar menosen la voluntad. Y confiar más en el entorno

Otra ilusión persistente en los procesos reales humanos de intento de cambios es la de creer (querer creer, también) que el éxito depende principalmente de la fuerza interna propia («palabra de ego»; probablemente).

Sin embargo, la evidencia es clara:

Es el entorno lo que pesa/incide/afecta/frena o impulsa (según sea) más; mucho más que la declarada intención (siendo honesta, profunda …. pero real).

Es así que es parte propia e in excluible del proceso que venimos perfilando, que este incluya  decisiones conscientes -y acciones coincidentes, condicentes- con:

Concebir el hito de cambio en un contexto válido y realista que propenda a reducir las fricciones (las expresiones asociadas al malestar de base que nos impulsa a cambiar); concebirlo de manera tal que lo de automatizar algunas decisiones que lo apoyen sean prácticas, factibles y sostenibles.

 
 

Esto no es para nada trivial:

Y se lo incluye a sabiendas; y con empeño positivo y lúcido: por saber quemodificar estímulos y rutinas suele ser más eficaz que cualquier, que la mejor arenga interna.

La voluntad puede iniciar un proceso; perosolo su diseño inteligente lo mantiene vivo.

6.Permitir: que la motivación sea una(/la) consecuencia

La motivación -sostenida, no impulsiva, fugaz, ilusa todavía-; la motivación en verdad no precede al cambio, en este proceso: ellaemerge de él.

«Esperar a tener ganas para actuar» es auto condenarse a la intermitencia.

Y por el contrario, actuar -con medida decisión, y con plena consciencia- con o por mediante el encaminamiento en un proceso que cuente con un diseño razonable (incluso este previendo como se dijo los escenarios más extremos de caer en los «sin ganas»):es esto lo que realmente genera —y con el tiempo; y con un medido esfuerzo; y con una vigilante consciencia: que nos hagaresponsables de nosotros mismoses esto lo que realmente generará «mañana» una motivación más estable, menos eufórica y por lo tanto más confiable.

Aquí es cuando ocurre un giro decisivo en el individuo:

La confianza en el logro de cambiar, de acuerdo al hito concebido, ya deja de basarse en lo que uno siente (un sesgo errado, desgraciado, y que demasiado presente en la dinámica conductual actual); y en cambio ya pasa a basarse en lo que efectivamente el individuo hace; y en los hechos concretos que, siendo acabados logros o también matizados, ellos van dando soporte real a un proceso en evolución, que está vivo y operando.

 
 

7.Del círculo vicioso al círculo virtuoso

Cuando el cambio se concibe así —mediante un proceso, este racional y fundado; diseñado realista y contingente con los peores estados; un cambio que sin épica previa, uno que sin prisa, y que sobre todo, sin violencia interna por viéndose forzado a esfuerzos no muy factibles—; cuando al cambio se lo concibe así, entonces el ciclo motivación-intento- resultados se invierte:

Ya no hay más aquella explosión impulsora inicial; y tampoco hay, se verá, no habrá abandono posterior.

Lo que hay,lo que está pasando, lo que sucede -sin exitismo ni estridencias: en bombos y platillos; ni en algo que pide ser publicado (y validado) sino quepasa, queestá pasando enacciones pequeñas que se repiten-;lo que sí está pasando es que se van dando acciones pequeñas que se repiten, y que sí que generan identidad, que sí que fortalecen la confianza propia; y que sí que permiten, recién entonces, aumentar gradualmente la exigencia.

Esto a seguir, al replantearse los futuros hitos internos, rumbo a un nuevo cambio: un cambio necesario, un cambio concebido, un cambio anhelado; y un cambio pre-meditadoy diseñado, parido en y desde una mirada realista y honesta a quiénes y cómo somos; y a lo que podemos ir haciendo.

El progreso del cambio ya deja de depender del refuerzo empeñoso inicial del“esta vez sí” y pasa ya a sostenerse, de forma realista y con lo que somos operando con profunda intención y consciencia: pasa ya a sostenerse en el“esto lo hago: bien lo sé”.

8.El Discreto Signo de La Autenticidad

Hay un indicio que es tanto fino como revelador:

 
 

un indicio de que un cambio va en serio (y no otra vez «esta vez»).

Dicho indicio, clarísimo y contundente, es que dicho cambio serio y procurado, ya en curso o por lanzarse, ¡él no necesita -más- ser anunciado!

No son -más- necesarios-así se sentirá, en la paz interior de una decisión sana y racionalmente, conscientemente tomada;y que nos atiene a nosotros exclusivamente-;no serán necesarios los posteos en redes, los anuncios grandilocuentes, maximalistas y  super optimistas, todos difundidos entre los ámbitos usuales, de amigos, familia y o vecinos.

Cuando el proceso de cambioes real, este no busca -ni precisa- de testigos ni de validación.

Simplemente, el proceso de cambio se integra a la vida personal, sin más: como algo que simplemente ocurre, que ocurre una y otra vez, consumado y consolidado, y ya con menor dramatismo que de la otra forma: porque ya es natural; y sobre todo ahora porque se estará dando con la constatación y la realista proyección de estar presente y con mayor estabilidad.

Cierre

«Migrar» de la motivación idealista, idealizada, ilusa y atropellada «normal» hacia una estrategia racional como la que se ha venido exponiendo por un proceso posible; ese acto de migración consciente, y para nada:ello no es enfriar el deseo de cambio: es, en cambio y por lo tanto siendo una enorme diferencia:es volverlo habitable.

El verdadero acto de madurez, como aquí lo concebimos, este no consiste en exigirse más, sino enexigirse mejor: haciéndolo con conocimiento y reconocimiento/aceptación madura, de las propias limitaciones: con respeto por los ritmos humanos propios y con una ambición que ya no quiere impresionar a nadie, sino sostenerse sanamente; y durar, y perdurar.

 
 

Es Ahí y Así cuando -entendemos- comienza el único cambio que merece llevar ese nombre.