No soy una poeta,
solo soy aprendiz,
camino en senderos de tinta,
donde las palabras vuelan
guiadas por el viento.
Escucho a mi corazón,
es lo que suelo escribir.
Cuando la pluma está triste,
cuando el llanto se convierte en letra,
abro mi ventana al silencio,
y dejo que el papel respire
las sombras de mi pensamiento.
Cuando el amor es suficiente,
cuando un abrazo se transforma
en un verso que roza el alma,
mis dedos tiñen el aire
con la fragancia de lo vivido.
Solo escribo lo que siento,
es mi verdad desnuda,
pues ser poeta es ser sincero,
es arrojarse al abismo
de los sentimientos crudos,
sin miedo a caerse,
y tampoco a brillar.
Es siempre lo que yo intento,
atrapar en palabras el instante,
convertirlo en un legado de lo que soy,
un reflejo de mi búsqueda
en este mundo
de emociones desbordadas.
SienaR
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