Corazón de hielo, alma despiadada,
altiva y distante, escarcha congelada.
Muro inquebrantable, cima no escalada
¿no ves el fuego que quema en mi mirada?
Reina misteriosa de la alborada,
tu risa quiebra mi alma enamorada.
Te hablo y tú no escuchas, sigues encerrada
en tu alta torre, perfecta y aislada.
Y aunque me hiera tu distancia helada
sigo buscándote en cada madrugada.
Porque hasta el hielo, con el fulgor de la mirada
tiembla y se derrite... aunque no diga nada