Puede que seas reemplazable,
como una pieza en el reloj del mundo,
como sombra entre mil pasos,
como eco en un segundo.
Pero no hay huella como la tuya,
ni brillo igual en tu mirar,
porque aunque otro tome tu lugar,
nadie podrá lo que tú influya.
Eres un instante irrepetible,
una nota que no suena igual,
aunque alguien intente imitar
tu modo de ser invisible.
Así que no olvides tu valor,
aunque el mundo lo quiera negar:
puede que seas reemplazable,
pero jamás vas a dejar
de ser un ser…irrepetible.