hugo ivan cruz rosas

\"Leyes pilares en la propiedad privada\"

Un conejo

puede saltar,

comer lechuga,

plantearse problemas

que se resuelven

dentro de aritméticas

no acumulativas

y puede hacer todas las cosas

que hacen los conejos

gracias a la propiedad de conejez

presente en todos ellos.

 

Del mismo modo,

la mosquitez

permite a estos dípteros

hacer todas y cada una de las cosas

que hacen los mosquitos,

como arrullar tiernamente

el nacer de las olas...

 

El problema

es la humanidad.

 

La atunez

hace que el oficio más bello

del canto de los sueños sordos

sea el de los atunes,

y les ayuda a entrar

perfectamente

dentro de las latas con verduras.

 

La propiedad de zanahoriez,

como todos lo saben,

hace lo propio

con aquellas hortalizas,

aunque el observador acucioso

conocerá ya de sobra,

todo lo que las zanahorias realizan.

 

Ahora que el problema que se tiene,

es con la humanidad.

 

La tlacuachez

ha permitido

aquellos complejos tratados filosóficos

que los tlacuaches escriben

en las raíces del viento,

que escupe frutos agridulces

para alimentar a las lombrices,

quienes,

dicho sea de paso,

poseen esa rara propiedad de lombricez,

que tanto escasea hoy día.

 

Pero aún tenemos este problema

que enuncia una discontinuidad

sobre una superficie

homeomorfa al plano euclideano:

el problema de la humanidad...

Quizás tan sólo le falten más diéresis,

o le sobren vocales,

o quizá sea necesario

que termine en “z”.

 

Tal vez,

y sólo tal vez,

la humanidad se equivocó de animal,

de planta

o de tiempo.