Andrik Navarrete Arias

Himno a los gorriones

Himno a los gorriones


Siendo especies indolentes

somos de igual condición,
pero por tu magia, vuelas:
oh, mi gorrión, mi gorrión.

Ni la luz solar conoce,

al igual que el viento tierno,
las vidas donde jugamos.
Pero tú serás eterno.

En donde camino mucho,

cien dudas siempre revelo.
Soy ignorado por tu voz,
y enmudezco sin recelo.

A todo mi mundo vivo,

das fertilidad si cantas;
si comes con tus parientes
semillas-madres de plantas.

Pero, en cambio, mi gorrión:

—oh, gorrión, de gran valor—
¿soy un humano, con la cara
para dar este clamor?

Y llegamos al ocaso,

para decir en el nombre
de tu eterna pulcritud:
eres niño, padre de hombre.