El cielo está tan despejado sin ti y tu tormenta; el impacto de un rayo que no volvió a reflejar su electricidad entre las nubes de un cielo apagado.
¿Por qué hay tanto silencio?
Parece que el mundo descansa, y que yo estoy fuera del mismo.
Las salvajes corrientes cesaron, y el silbar del viento ya no cruza por mi ventana.
Solo estamos el frío de la cortante calma y yo, recordando aquellas noches de risas, lágrimas y matices grises.
Definitivamente no logro acostumbrarme a la serenidad de una noche sin vida.