Ocultando las mejillas en tu pecho,
sujetándome a tu cintura,
tomándote del antebrazo,
bromeando, platicando y sonriendo...
fueron anhelos viajeros.
Porque, cariño, fuiste el protagonista de mi sueño
desperté y extrañé tu vida junto a la mía.
No es el primer sueño en el que te veo
¿será qué tú también me sueñas?,
¿alguna vez me piensas?
Son cosas que nunca sabremos
y mucho menos platicaremos.
Es irónico, porque aún te escribo cartas y poemas,
pero son el tiempo y la vista ajena
quienes las lean;
y tal vez, solo tal vez
alguna brisa te haga llegar mis letras.
Pero para no perder la magia y fulgor del sueño
diremos que también me sueñas,
ocasionalmente me piensas,
e internamente me extrañas;
porque al final estas son mis letras.
Reyes Gonzalez, R.