El aroma a café agita mi estancia, desde la profundidad de sus tonos y matices oscuros.
El día comienza bajo una tormenta de emociones a través de mi cuerpo.
El sabor que desprende a cada sorbo enciende mi alma.
El calor que acaricia mis manos resulta reconfortante.
Su templanza recompone.
Cada gota es música para mi paladar.
Es una lluvia de sabor.
Es la pausa en la tempestad.
La calma en la orilla.