Toda sociedad del presente
elige siempre su
pasado, ése
que ni quiere ni
puede
olvidar.
La utopía, apenas la miremos bien y la entendamos mejor, sirve para seguir caminando hacia adelante: Entre más lejos, más cerca.
En circunstancias desconcertantes, como las actuales, la poesía social es urgentemente necesaria; vivimos una muy grave crisis de valores democráticos, no de cualquier democracia, que uno nunca ha conocido del todo y otros quieren anular. La poesía actual, muy empobrecida a la fuerza, apenas hace que suceda nada; pero si por ella puede que haya costado cárcel e incluso la vida, entonces es algo más que poesía.
Aún hoy, primer cuarto del siglo XXI, hay lugares en las que la gente, al atardecer, practican sentarse en las puertas de sus casas, es eso que se llama \"Charlas al fresco\". Este hecho debería ser, ya y con urgencia, tenido como Patrimonio de la Humanidad.