Estuvo escrito
lo sé,
por la tierra y la penumbra
agua lustral y fuego fatuo,
fue jurado y abandonado.
Le fue concedido el perdón
y pudo escapar de su guarida
sin mayores rasguños ni lastimaduras.
Hiperión le condujo hasta lo más alto,
a punto estuvieron de tocar el sol
con sólo una de sus manos,
la zurda, la mansa, la quieta.
Este vértigo salobre,
dador de paz y de vida
se ha confundido con su sombra
y viaja sin objeto definido.
No podrá dar un paso
sin que sea perseguido,
y aún la huida le será incierta.
OLLIN
10/03/2026