Carolina Ugas Pazos

Numen

Estuvo escrito

lo sé,

por la tierra y la penumbra

agua lustral y fuego fatuo,

fue jurado y abandonado.

 

Le fue concedido el perdón

y pudo escapar de su guarida

sin mayores rasguños ni lastimaduras.

 

Hiperión le condujo hasta lo más alto,

a punto estuvieron de tocar el sol

con sólo una de sus manos,

la zurda, la mansa, la quieta.

 

Este vértigo salobre,

dador de paz y de vida

se ha confundido con su sombra

y viaja sin objeto definido.

 

No podrá dar un paso

sin que sea perseguido,

y aún la huida le será incierta.

 

OLLIN

10/03/2026