No sabía amar hasta que apareciste.
No hiciste mucho, solo te reíste.
Solo con eso algo en mí cambió,
como una flor en el desierto mi cora\' te vio.
Y se extravió para que tú lo encontraras,
lo abrazaras y solo a él lo amaras.
Ahora que no estás, él tiene la fe
de que estás con otro, pero tu alma con quien debe.
Y esperas que vaya y te abrace,
que se repita aunque el tiempo pase,
que te diga al oído que solo eres mía,
que te haga olvidar otra vez tu melancolía.