En mi recuerdo lejano hay,
un espacio de tierra amarillenta,
llano, circular y empedrado
rodeado de \"sangrecillas\" fucsia silvestres
con su olor despertando
a la primavera.
Donde se trillaba la semilla
para hacer el pan,
el trabajo era duro
el sudor corría por
los surcos de la piel,
la vejez nos mostraba
su fortaleza
a pleno sol de agosto
bajo una gorra negra
una camisa blanca deshilachada
un pantalón de pana
y sandalias.
Donde el ejemplo suavizaba
los corazones rebeldes,
que de reojo miraban,
y se tejían al atardecer
los primeros amores inocentes.
Allí en la era,
la vida se sentia, se palpaba
en los ojos de mirada cansada,
con el pitillo en la boca,
entre risas, preguntas y llantos.
10/03/2026