Azucena Ibatá Bermudez

Recuerdo de infancia

De pequeña veía

Sailor Moon

y Los Caballeros del Zodiaco

en casa de la vecina.

En la mía no había televisor.

A veces me sentaba en el patio,

recordando los episodios

o inventando historias,

mientras el viento me movía el pelo

y el sol caía sobre los tejados.

Peleaba con mi hermana

y con otras vecinas,

cada una reclamando

quién era.

Entre tazos y carritos,

mis manos corrían.

No miraba desde lejos;

entraba en los  sueños

y me quedaba allí un rato.

Una vez,

no recuerdo bien qué edad tenía,

mi madre encontró una moneda

de quinientos pesos.

La cobijó entre las manos

un momento.

Faltaba comida en casa,

y pensó que no alcanzaría para todos.

Jugó un chance con ese número.

Al día siguiente,

mi hermana fue a la tienda

para averiguar qué número tocó,

y corrió a anunciar

que había ganado.

El de la tienda le fió el mercado

mientras ella cobraba el chance.

Yo estaba en mi inocencia.

No sabía lo que hacían los padres

cuando cerraban la puerta de la cocina

y dejaban que todo siguiera girando

a su manera.