INSÓLITA COSTUMBRE
Por poco que luzca el sol,
que se levanten las nubes
que el día comience a abrirse
y empiece a brillar la hierba
sobre la vasta extensión
de ribazos y cunetas,
el fenómeno aparece.
Es como nuevo y distinto,
como un invento reciente
sin esperar gratitud por parte
de los paseantes.
Parece un fenómeno visto, sabido,
y también muy predecible y, sin embargo,
sorprende la hierba fresca, jugosa,
que crece rápidamente
por la mañana y también algunas tardes.
Simplemente está ahí, pero siempre nos alcanza
y luego nos ameniza, levanta el ánimo
un poco
en todas las ocasiones.
Gaspar Jover Polo