Podría decir que tus ojos son estrellas,
que tu piel es paraíso,
o que tu sonrisa es arte.
Pero el arte al final
no es más que un intento torpe
de imitar la belleza.
Y tú no imitas nada.
Tú simplemente eres...
Eres esa clase de verdad
que no necesita metáforas,
esa presencia que vuelve inútiles
todas las palabras que intento ponerle.
Y por eso te adoro,
te adoro con la intensidad
absurda de quien sabe que tocar
el fuego significa arder.