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EL HOMBRE DE LA ESCALERA-622⭐

EL HOMBRE DE LA ESCALERA

 

A las cinco

la mañana todavía está cerrada

como un puño de frío.

 

Me visto de uniforme

como quien se pone otra vida

encima de la suya.

 

En mi casa

duermen las horas que no viví.

 

Mientras tanto

yo subo.

 

Subo por postes de concreto

donde el viento habla primero

y los hombres después.

 

Mi vida

muchas veces

ha dependido de una soga,

del abrazo duro de un arnés

y de los peldaños de una escalera

que conocen mi peso de memoria.

 

Abajo

la ciudad despierta.

 

Arriba

solo el cielo

y este silencio

donde pienso en mis hijos.

 

En mi clóset

la ropa espera años enteros

como si el tiempo

se hubiera quedado colgado

junto a mis guantes de trabajo.

 

Y a veces me pregunto

si el salario paga el vértigo

de mirar la vida desde lejos.

Porque hay días

en que siento

que no trabajo en las alturas…

 

sino que mi vida entera

ha estado suspendida

de un cable invisible.

 

© Corazón Bardo