En la vida
uno no
viene a ser
completamente
feliz,
pero
sí a experimentar
en algunos momentos
la felicidad.
Algunos
le describen
a esos momentos
como una
mano que le
hace cosquillas
al corazón
y le quita por un
instante
su cólera,
su angustia,
su rutina,
su ruina.
Y es gracias
a esas
manos y
esas
cosquillas
que el corazón
a veces
no nos duele
tanto.