De tu suerte no me llega ni la mínima noticia...
¿Estarán de amor tus sueños realizados al presente?
¿En el rogo de tu pecho llevarás aún ardiente
el anhelo, cual tu beso llevo yo, de ti primicia?
¿Es que lágrimas se vierten de manera subrepticia,
al mirar tus verdes ojos ese rúbeo del poniente;
cuando evocan los ocasos, con su tono rubescente,
nuestro adiós, y la perdida, esa íntima caricia?
¿Se dibuja tu sonrisa por motivo de una broma?
—puede verse bien el cuadro que recreo en el magín—,
o quizás en el declivio de la tarde policroma
un espíritu agobiado se refleja en el esplín.
No sé bien, mas voluptuosa, y cual flor que da su aroma,
yo te guardo en la memoria del más tórrido jardín.