I_KENNETH

UNIVERSO SOSTENIDO

La memoria destila su relámpago,
un fósforo antiguo bajo la piel.


El pulso inaugura su arquitectura
en la catedral mínima del pecho.


La palabra germina, fractal,
entre los pliegues tibios del silencio.


Allí el tiempo mastica sus semillas
y las vuelve nombre.


Pero el nombre se agrieta,
como vaso de barro en la intemperie,
y del resquicio nace el otro:
ese que habita detrás del rostro.


Donde el alma aprende su exilio
y el amor inventa gravedad.


Entonces el ser, breve constelación,
arde un instante
en la lámpara del mundo.