Cubanito

Condenado a la duda...

Incontables las veces que me inquiero ¿Podré salvaguardar viva la flama de este amor al separarme de ti? medito y hago jirones de argumentos, y consigo suponer dos opciones en mis expectativas:

 O tu amor es competentemente razonado, para pensar que es tenue y fácil para  que lo nuestro transfiera el sentimiento sobre las barreras de la distancia y el tiempo, o que simplemente tu amor no es lo sobradamente crecido, para esperar y ser paciente. Por eso estoy condenado a la duda…

 Impides,

Con tu calmada ausencia,

Yo adquiera mi libertad,

Y al mismo tiempo,

Bendices,

La suerte de haberte encontrado,

Cuando te encontré...,

Y al  vivir así,

Reprimido de ti,

Con mi decidida derrota,

Intentando ganarle batallas a la olímpica soledad,

Que nos junta a cuatro manos luz…

La noche sin estrellas de mi habitación

Bendecido en los mares de recuerdos,

Que creamos inconscientemente profundos,

Por este sentir que desvaría entre amarte y extrañarte,

Por dejarme ilusionar y escuchar tu “te quiero” en soledad,

Y tú desprecio siento en mis compañías vacías con tu aliento idealizado,

La cirugía plástica que mi mente realiza,

Para no defraudar al recuerdo,

Para reinventarte en los años, no eres Penélope,

En mi andar por el mundo cambiaré lo suficiente,

Para que mi esencia modifique lo que soy, un manojo de detalles,

De sentimientos agrios y rencores afables,

Que soy carcelero de lágrimas cautivas,

Condenadas a no ser parte de la cascada, porque mereces verme llorar de alegría y así me guardo de llorar por otra

Maldigo,

No tenerte y tenerte, y eres mí obligada visita, mausoleo,

Te presiento en el amanecer mi tiempo,

En el gemido de mi carne sin ti por el mundo a tu lado,

Y me fabrico un suspiro triste,

Y hago una coraza que me aleja de ellas,

Y las arpías que me quieren por ratos,

Y mi cara de lobo inocente,           

Casi logra engañarlas,

Enemigo de tu compañía,

Enemigo de la vida real,

Convicto de ti,

Por el único delito…

De no poderte olvidar,

Por eso de miedos yo muero…

hasta nacer al calor tus besos