¡Poeta de tierra adentro!
¡Alondra de mar afuera!
Si vas a dejar tu casa,
cierra con llave la puerta
que no te roben los versos
que guardas en tu alacena.
Manjar de un corazón libre,
sustento de un alma buena,
y un agua que saciar puede
a la boca más sedienta.
Poeta de tierra adentro,
si vas hacia las estrellas,
ponle banderas al viento
que ha orientado tu veleta,
que quiero escuchar la alondra
sobre mástiles de velas
y percibir tu graznido
de ave marina en la sierra.
Alondra, cuando tú faltes,
¿Quién guardará tus cosechas?
Otros comerán tus trigos
y tus doradas avenas.
Y en un silo de papeles
donde los sueños bostezan,
los hijos que tú pariste
serán pasto de las hienas.
Poeta de tierra adentro.
Poeta ¡Siempre poeta!
De la mar eres alondra,
y gaviota de la sierra.