De pronto el aire cambió de sitio.
Una voz lo dijo sin saber y algo antiguo se abrió en el silencio.
No fue solo un sonido: fue una puerta, una luz breve en medio del día, un recuerdo que volvió a respirar.
Hay nombres que cuándo se pronuncian: se despiertan.
Y cuando vuelven en el tiempo también abren los ojos.
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Rafael Blanco López
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