Mª Pilar Luna Calvo

CRUZADA POR EL MAESTRAZGO: LA RECTA FINAL

Al cielo invocamos

y tenemos respuesta,

enmudecen con la rosada

los silencios del bosque,

sufren en la espera,

no duermen los pájaros

pero los ángeles mecen la noche.

Desde el suelo rastrillado

nos defendemos de los hombres,

varados en la esperanza

el cielo siempre estuvo presente,

por la inocencia resiste,

y los árboles blancos elevan su espíritu,

camaradas en la eternidad,

se encadenan y crujen,

por sus heridas brota savia,

por las nuestras, sangre enfurecida

y superviviente.