Gran domo celeste de noche serena,/...de noche apacible,
tus astros me miran con indiferencia:
no gozo la dicha ni sufro la pena,/...impasible/ indecible indescriptible
ni el ánimo sabe de diva presencia./mas sí sobrecoge tu augusta presencia.
Tus astros remotos, mirífica noche,
al fondo incrustados, impávido miro;
me hundo en tu abismo, de arcano derroche;
me arrobo en la tarda razón de tu giro.
A ti, noche, que hablas los varios idiomas
y que a los poetas tu numen asomas
y entre los espacios irrumpe tu voz,
formulo pregunta directa y aguda,
pues cogitabundo me asalta la duda:
si es cierto que existe..., ¿en dónde está Dios?