hugo ivan cruz rosas

\"Tambores y Cascabeles\"

Déjalo caer, tu corazón de murciélago,

devorador de frutas,

que dé un golpe y se desplome…

 

Ha llegado el momento en que sepas

cuál es la sustancia que compone la noche,

contemplarás lo sorprendente:

se puede bajar a ese mar lleno de nidos

donde cantan las estrellas

fulguraciones de un amasijo celular.

 

¡Te habían mentido!

no es aquel un vitral

donde ha pasado todo

lo que está por venir:

Aquí no hay aves de viento,

aves de sombra,

aves de plumaje encantado.

 

Baja y baila sobre el espejo

de colores apagados,

que irá encendiendo sobre tu cara

una a una las promesas que te hice:

ya no hay más.

 

Esos bellos animales

que llamábamos sueños

nos han tragado.

Íbamos a devorarlos primero:

ahora nuestros cuerpos

irán a formar parte de su pelaje,

del brillo de sus ojos,

del filo de sus dientes…

 

Y bailan y danzan

y tu corazón seguirá siendo dulce,

como un abrazo en una tarde lejana.

 

Dulce,

como la voz

que ha quedado clavada en silencio.