R.

Los poetas

 no inventan,

recuerdan llevan en la piel

las heridas que después serán versos,

guardan en los ojos

los paisajes que mañana serán metáforas.

Viven primero la tormenta,

aman, caen, se levantan,

y en ese vaivén

aprenden a nombrar lo innombrable.

Porque el poema no nace en la tinta,

nace en el corazón desgarrado,

en la sonrisa inesperada,

en la vida que se desborda

y pide ser escrita.

Los poetas viven,

y luego,

cuando ya no cabe dentro,

lo dejan

salir en palabras.