Te extraño.
Estoy sufriendo y no hablas.
Ambos nos callamos
y dejamos que el silencio
nos invada
y nos atormente.
Te quiero escribir,
aunque sé que no lo voy a hacer.
¿Leíste mi poema?
Fue escrito para vos.
Te dediqué vida.
Te sigo escribiendo para mí,
así te siento al lado mío.
Así calmo mi corazón,
o al menos apago mis dudas.
Una casita frente al agua,
mirando nuestros sentimientos,
abrazando tus sonrisas
y recordando el buen momento.