Gozo pleno resultas, por lo cual te agradezco,
rosa tersa a mis ojos, y, por tal, marcesible;
indeleble en el alma, por lo cual yo te ofrezco
sublimado soneto con amor indecible.
Estelífera noche de fulgentes diamantes;
libertad de dos aves: el concúbito ardiente;
dos mitades que guardan proporciones constantes;
apoteosis soberbio: manantial..., recipiente.
Arrequive, tus formas: ese mar onduloso,
en el tórrido lecho de la plácida alcoba;
llamaradas, tus ninfas..., y tu instinto de loba,
asistiendo en el rito mi deseo impetuoso;
negación de prejuicios en el lapso fogoso:
\"¡Oh!\", dos bocas exclaman..., la vorágine arroba.