MÁSCARAS DE GATO Y MANOS DE HARINA
Autora: Norma Cecilia Acosta Manzanares.
Caracas, Venezuela.
I.
Me llamo Norma. Tengo las manos llenas de harina.
Lampedusa pasa la mano por el lomo del gato
como quien intenta ordenar un mapa.
—Explícame cómo —dice.
El Gato Pardo se encoge y enumera nombres:
bono para el hambre,
proceso para la cola,
asiento en Miraflores para el que saquea,
lista para el que protesta.
Yo miro la masa.
La masa no miente.
II.
En la nevera no hay nada que fotografiar.
Lewis Carroll se ríe y pregunta por la risa.
El Cheshire aparece en el frío con un teléfono.
—La risa es para que no pregunten —dice—.
Para que el apagón sea chiste,
para que el bachaquero sea vivo,
para que el niño flaco sea foto.
Si se ríen lo suficiente,
el hambre se vuelve cómplice.
Yo amaso.
La risa no me quita el hambre.
El hambre se quita con masa,
con fuego,
con mano.
III.
Subimos por la escalera porque el ascensor no sirve.
Ellos discuten firmas; nosotros contamos peldaños.
El Pardo lleva un portafolio.
El Cheshire lleva una pantalla.
Mientras ellos firman papeles sin peso,
yo siento el peso de la harina en la palma.
Ellos se quedan en el primer piso,
pegados a la cartelera,
tratando de entender quién firmó el papel.
Yo sigo subiendo.
En la mano llevo una arepa.
IV.
Los he visto en la cola del mercado
con sus libretas y sus risas.
Los he visto repartir harina
como quien reparte promesas.
Los he visto en la televisión
con mapas y palabras que no pesan.
Dicen que el muerto descansa.
Dicen que es patria.
Dicen que es luz.
Dicen que es un número que no cierra.
Yo sé cuánto pesa una cosa porque la toco.
Sé cuánto cabe en una olla porque la he llenado.
Sé el ruido que hace el budare
cuando la arepa se dora.
Sé la grieta que se abre cuando la partes
y en esa grieta cabe la ciudad entera.
Ellos ponen nombres.
Yo pongo medida.
V.
Mientras haya harina,
mientras haya agua,
mientras haya sal,
mientras haya un budare caliente
y una mano que bolee la masa,
mientras haya quien parta la arepa
y dé la mitad al de al lado,
su cónclave de sombras
se va a encontrar con esto:
una mujer
que los ha visto todos los días
desde la misma acera,
con las manos blancas de harina
y una sola pregunta
que no necesita respuesta:
¿Usted cree que yo no sé
lo que pesa una cosa
cuando la llaman por otro nombre?