Hoy igual que ayer,
mañana igual que hoy.
Todo pasa igual:
Deshojan los árboles,
y gira la tierra;
y la noche, hermana
del insomne día,
amansa el dolor
fiero del hastío.
El azul inmenso
plomizo se posa
sobre el monte frágil.
Sonríe la luna,
y entona el mañana
aquel mismo cántico
amargo del hoy
que ya no respira.