No soy poeta en ninguna de sus cadencias,
porque poeta, jamás y nunca me he creído
Tengo que reconocer con mucha decencia,
que a mi como poeta no me ha amanecido
He tratado de ser un escribidor de letras,
para saciar estas ganas de escribir
Es muy distinto una sopa de letras
que una sopa dispuesta para servir
Pasan unos amigos, saludando a lo lejos,
diciendo: mira, helo allí, el que se las tira de poeta,
y yo, muy sonreído, con mis aires de anacoreta,
creyendo que me llevan en muy buen consejo
Reconozco con pesar, que quizá no escribo un pangao,
y que alguna razón tienen los que pasan a lo lejos
Me voy a dar mi digno lugar y aunque me miren de lao,
he de seguir escribiendo hasta que muera de viejo.