EL REFUGIO
Sus ojos reflejan el miedo
Mientras corre por las calles
Estrechas de la ciudad
Apenas alumbrada por luces
Mortecinas que acercan
La penumbra de la muerte.
Una sirena suena cortando
El silencio de una noche
Antes callada bajo la luna.
Corre contra el tiempo
Contra el espacio
Mientras sombras aéreas
Anuncian la destrucción.
Deprisa, deprisa
Él que siempre gustaba
De recibir la vida con quietud
De disfrutar cada segundo
De su bienaventurada existencia.
Pero llegaron ellos
En silencio al principio
Con el ruido y la muerte después.
Y su vida, su tranquila vida
Se sumergió en un estrépito
Que le abría el corazón
Y le acercaba a la muerte.
Ha llegado al destino, a la guarida
Que huele a humedad y a lamentos
A sacrificio humano y a miedos.
Se siente extrañamente seguro
En un hogar que no es el suyo
En un caparazón inventado
Junto a otros que sufren
De los mismos destinos inciertos.
En aquella extraña vida
Calmó su corazón y se quedó dormido.
Fuera artefactos alados
Vomitan odio y muerte
Implacablemente casi por rutina.
La noche se ilumina
Con soles de fuego y destrucción
Pero él se siente protegido
Aunque sólo sea por un instante.
Salva45