Jean Amador

Incendio

Huele a césped quemado,

y mi sistema te reclama como un vicio inminente.

El fuego se traga la calle y yo no salgo.

Prefiero asfixiar tu fantasma entre mis dedos.

Cierro los ojos y me castigo con tu memoria. Una fricción sorda, cruda, necesaria. Buscando anestesia en mi propia carne.

Y mientras el mundo se quema, yo sello esta hoja con la última secreción de mis aterias

que todavía acuden a estupidez de invocarte...