VERA ANGEL

Escuchado

En un momento la ciudad se quedó en silencio, avanzando en futuros que fueron mi presente, y la mañana madurando en noche.

Me muevo entre hombres solitarios que confundieron el amor con caricias en los tiempos de guerra.

Hasta la propia música de mis dedos dejó de sonar.

 

¿No todos somos dignos de ser amados?

¿En qué momento fui exiliado en la soledad del silencio, en la epidemia que nos regala la soledad de pantallas brillantes, arrojando a los hombres y mujeres que teníamos aún algo que decir, que pedimos aún ser escuchados, rompiendo este silencio?