Después
de todo,
pero
después
de todo,
decidí
no ser
tan
injusto
y cruel
conmigo
mismo.
Todos
bajaron
las armas,
todos
estrecharon
sus manos;
los sentimientos
se encontraron
y se
reconciliaron
por mi bien.
¿Hubo
muertos?
Pues
claro.
¿Hubo
batallas
perdidas?
Muchas.
Pero no hubo
ganador
alguno,
sino
solo pérdidas;
pero
al fin
había llegado
la
paz.
Una paz
que después
de todo
me haría
libre.