Te ví, y brotaron tus ojos de las flores,
flores que tras su paso se enabren,
flores que hermosa luz torgan;
leitan a quien las serva,
entregan su dulce tacto,
tanto que al tocar llanto provocan,
tanto que al tocar locura despierta.
Te ví, y saltaron de tus ojos ascuas,
ascuas que al tocar me matan,
ascuas que al tocar me sanan,
y me llevan a desear lo que a pocos les queda,
lo que a muchos les falta:
tiempo.
Te ví, y todo se detuvo, dejó de existir,
y solo quedamos tú y yo,
dos extraños que se ven
sin nada decir.