José Bayón Garcinuño

Agua salada

Desde este día de febrero,

ni quiero ni puedo

tragarme el agua de un mar,

para apagar una sed

que no es de ahora,

que desde antaño

viene secándome

sombra y palabras.

 

Para volver a los sueños,

sólo necesito una lágrima

que me deje pisar su suelo arenoso.

Con mi traje de buzo y escafandra,

bajar hasta tocar fondo

para arañar su capa

de sal sedimentaria,

para hacer peldaños

con las raspas

de sus muertos,

para ascender hasta el aire

los días que hace olas

con los besos..

 

Para volver a la vida,

pido una piedra pequeña

en un zapato,

para hacer una montaña

que toque el cielo,

para preguntarle,

cara a cara,

dónde almaceno los deseos,

qué tapo con el corcho de mi vida,

dónde se tira la botella,

para que se sepa

que estoy náufrago.