La voz quebrada ruega por ti
no yo
esa no es mi voz,
es la de algo roto
un animal jadeante
salido de las entrañas de mi corazón,
un monstruo hecho de pesadillas.
Las lagrimas recorren mi rostro,
pero no son mías,
tampoco es mi cara,
no la reconocería.
Es roja,
con los ojos desorbitados,
llenos de rabia,
de ira,
clamando maldiciones,
vomitando insultos,
esperando una respuesta.
De repente
solo hay silencio
quietud,
no tensa,
ni fría,
rota,
como mi voz,
como mi llanto,
como mi vida.