Nathanael Gellibert.

Poetas somos todos.

No son mis labios distintos
de los del resto del mundo,
ni vive en mi pecho flor,
alhaja, cometa o ensueño
incapaz de florecer
en el vasto corazón
azul de mis semejantes.

Sí, poetas somos todos
en cuanto exista en nosotros
la inmensa llama fulgente
del honesto sentimiento.

Mientras seamos capaces
de admirar intensamente
el espíritu dorado
que envuelve todas las cosas
con luz dulce y melancólica
seremos, de alma, poetas.