Nuestro pueblo se muere.
Y quizá te preguntes
a cuál,
de entre todas las masacres,
me refiero.
Pero no te equivoques,
te lo repito,
nuestro pueblo se muere,
el tuyo y el mío,
el nuestro.
Algunos le llaman humanidad,
otros mundo,
otros ...
Otros qué sé yo.
La cuestión es que se muere.
Y la muerte traspasa las fronteras,
la política,
la religión,
la etnia,
no distingue entre hombres y mujeres,
ni entre niños y ancianos.
Se muere.
Y nosotros con él.