Andres V. Almiña Negrete

Regando la flor

Regando la flor
Poema

La viste una vez
y te dejaste alumbrar por su ser.
Su esencia, su aroma,
una hermosura que resplandece
con la luz del sol.

La ves todos los días,
la acompañas por doquier;
le hablas bonito durante el día
y por las noches
te despides muy cortés.

Le sonríes al nuevo día,
le das de beber
con palabras hermosas,
la haces lucir
en todo su esplendor.

Solo pides verla de nuevo,
oler su aroma
y sentir
que eres parte de su ser.

Necesitas que vuelva a asomarse,
que te pida que no te alejes,
que desee que permanezcas
siempre
a sus pies.

Agua, amor y palabras
deben existir siempre
si se desea coexistir.

Uno no puede estar
sin el otro;
cada uno debe entregar
cariño, amor y ternura,
mientras el césped
acompaña silencioso
bajo sus pies.

 

Andrés V. Almina Negrete (A.V.A.N.)