Nkonek Almanorri

HIJOS DE TORREMOLINOS.

 

 

Todo anuncio de hechos es un

Estado de cosas que ya

Estaban decididas

Que iban a

Ocurrir.

Nada ha existido siempre

Y a su vez todo

Ocurrió un

Día.

 

…El día en que cumplió veinte años, Joe, uno de los personajes de la novela “Hijos de Torremolinos” tuvo que hacerle frente a uno de sus mayores problemas de vida y era el de tratar de explicar, con su cortísima oratoria, que había ido – en contra de su voluntad – a alistarse al servicio militar norteamericano. Lo mejor que pudo exponer fue su casi indignación cuando comentó que le estaba prohibido pedir una cerveza en los bares – por aquello de la edad -, pero sí tenía edad para ir a matar, o a que lo mataran a él, en nombre de un país y una sociedad que le rechazaba por el color de su piel. Joe supo tarde que se trataba de una acción de racismo nunca superado por la sociedad norteamericana aún hasta hoy.

 

Hijos de Torremolinos, De James A. Michener, se publicó en 1976 y recuerdo, entonces, escuchar comentarios de esta novela a personas que ni la habían leído ni sabían de qué trataba, la mayoría de la sociedad española, por el título, la relacionaba con el boom del turismo en España y una localidad del sur de España y que años después, ya agotado el valor primero de lo que significaba aquella industria entonces, se convirtió en un lugar de encuentro de todas las mafias de cualquier índole en Europa e incluso de Oriente Medio donde se allegaban los multimillonarios del petróleo, se entiende…

 

En la primera página de esta novela menciona, de otra manera, un hecho que 20 años después un escritor canario denunció y que por ello se llevó muchas críticas, fue cuando dijo, en el acto de prsentación de una novela suya, que “Las universidades todas, salvo excepciones, son centros de castración”. En la página arriba mencionada de esa novela se lee lo siguiente: “ El mejor golpe ideado por la universidad (norteamericana) en los últimos años fue la contratación del doctor Richard Conover, Premio Nobel de Biología. Añadió gran lustre a la Facultad pero el grueso de su trabajo continuó centrado en Washington, donde estaba efectuando experimentos de Defensa. Esto significó que, en realidad, no le fue posible dar clases de Biología en la Universidad: sus cursos fueron dictados por una serie de dinámicos jóvenes que por lo general eran muchos más jóvenes que él…” De lo que en las siguientes páginas entiendo qué se hizo en las universidades de aquellos años en EEUU fue que se anularon materias como Humanismo, Filosofía, Historia y otras importantes para el desarrollo de la población, en cambio se impusieron otras asignaturas que dieron lugar al fortalecimiento de las tecnología que iban a acompañar la industria armamentística.

 

Cuando en la Alemania de después de la II Guerra Mundial y caída del nazismo tuvo lugar el juicio de Nuremberg en el cual no se juzgaba solo a los causantes directos de miles de judíos asesinados en las cámaras de gas sino también a aquellos científicos que aportaron las ideas y fórmulas para aquellas armas; paradójicamente la mayoría de aquellos criminales en segundo grado y que era los científicos no fueron condenados ya que el Gobierno de EEUU se encargó personalmente de llevarlos a su país y emplearlos en la industria científica relacionada con el armamento, éste que hoy vemos como destruye el Planeta.