Keiry Diaz

Tu esencia en mi.

Dame de tu fuego para quemarnos juntas

en la llama del amor y el deseo,

que aun estando lejos

me cautivan tus olores

y el recuerdo de tu boca.

 

Amor mío, dime, ¿será verdad esto?

¿Será verdad que después del beso

queda la esencia inconfundible de Antonella,

y que al probar la sal de tu piel

y el dulce néctar de tus fluidos,

que me acompañan día y noche,

digo… enteramente soy tuya?

 

Toma de mi ombligo vino;

de tu lengua tengo sed.

En sueños profundos el tiempo me abraza,

porque mi cuerpo sigue a tu merced.

 

Porque la eternidad de tus caricias

late en mi memoria,

aquellas memorias que incendian pero no queman,

donde las manos dicen lo que no me atrevo,

haciendo que el mundo quepa en un suspiro.

 

Y aunque lo que nuestras manos dijeron fue efímero,

en mi alma se posa un recuerdo que susurra:

¡Oye, todavía sigo vivo!

 

Porque eres flor a mi canto 

y silencio de mi eterno clamor,

que le dice al latido guardado: 

¡Oye! volvamos a hacer el amor.